Neo Cuello de Plata.
Ese es el nombre completo de mi gato, aunque poner ‘mi‘ delane de ‘gato’ me moleste.
Desde su nacimiento ha estado rodeado de cedeles, deuvedeles, disketeras, monitores, cables, errejotas cuarentaicincos, switches… en definitiva: laboratórios informáticos.
El pobre se pasaba los días, noches y madrugadas a mi lado ayudándome a programar aplicaciones y configurando sistemas informáticos.
Así que pasados unos años Neo, en cuanto uno abre el portátil o se pone a teclear delante de un monitor, zas!, aparece echa su cabecita o en la tecla enter o en el bloque de mayúsculas y pone la pata en el monitor, algo así como:
– Por que no dejas de picar con tus pezuñas calvas y me rascas la barriga?
Neo, también me ayudó a estudiar como hacer bonsais. (sólo conservo dos, decidí que no me gustan los bonsais).
En esta foto se aprecia por qué se llama Cuello de Plata.
Aquí unos primeros planos de Neo siendo cachorro.
Neo, mira a cámara!
… sto, te importaría levantarte del teclado que el wget está flipando?
Parece que fue ayer cuando vino refugiado debajo de la cazadora de cuero que lucía en mi Yamaha XV 535, un frío día de invierno, en la oscuridad incipiente del crepúsculo de la tarde, la tarde en que vino a casa y me honró con su presencia.
Dedicado a Neo.






