La casta de los samurais 侍 

By 12 de agosto de 2019Caminando

Hablar de la historia de los samurai es hacer referencia a una de las mayores tradiciones marciales que ha existido a lo largo de los tiempos.

Actualmente se tiene, sobre todo en occidente, una imagen muy idealizada de la figura del samurai, cargada de un misticismo que trasciende incluso más allá de sus habilidades de hombre de armas. Se nos presenta un guerrero que, imbuido por el espíritu del Bushido, es capaz de sacrificar su vida con tal de cumplir su cometido.

En la sociedad actual, la fantasía y la realidad de los samuráis se ha entremezclado e idealizado y sus historias han servido de base tanto de novelas, como de películas y tiras cómicas.

Orígenes

La gestación de la las guerrera samurai fue realmente lenta, abarcando desde el siglo IV al X.

Hacia el siglo IV los excedentes generados del cultivo del arroz eran el símbolo y estatus de la riqueza de la época. Cada región o población era la responsable de salvaguardar el arroz cultivado y ya procesado en los silos y almacenes pensando en proveer de alimento de cara al año siguiente. El celo de los campesinos en el afán de protección de dicha riqueza hizo que algunos de ellos empezaran a especializarse en técnicas de lucha. Campesinos y especialmente cazadores.
Con el tiempo las hordas de los incipientes guardianes del arroz fueron a más para proteger las cosechas y para hacerse de cosechas vecinas si es que se diera el caso.

Históricamente la imagen de un samurái estuvo más relacionada con la de un arquero a caballo que con la de un espadachín, y no fue sino hasta que reinó una relativa paz cuando la espada adquirió la importancia con la que la relacionamos en nuestros días. En la sociedad actual, la fantasía y la realidad de los samuráis se ha entremezclado e idealizado y sus historias han servido de base tanto de novelas, como de películas y tiras cómicas.

Las armas más utilizadas por los samuráis fueron, por este orden:

  • Arco 弓矢
  • Yari 槍
  • Naginata 薙刀
  • Katana 刀
  • Wakizashi 脇差 o shōto 小刀

Si hubiera que establecer un siglo en el que se establecer el origen de la casta samurái, debería datarse en el siglo X y se fortaleciéndose al concluir las Guerras Genpei a finales del siglo XII, cuando fue instituido un gobierno militar bajo la figura del shōgun, por el cual el Emperador de Japón quedó a su sombra como un mero espectador de la situación política del país. Su momento cumbre tuvo lugar durante el período Sengoku, una época de gran inestabilidad y continuas luchas de poder entre los distintos clanes existentes, por lo que esta etapa de la historia de Japón es referida como «período de los estados en guerra». El liderazgo militar del país continuaría a manos de esta élite hasta la institución del shogunato Tokugawa en el siglo XVII por parte de un poderoso terrateniente samurái (conocidos como daimyō) llamado Tokugawa Ieyasu, quien paradójicamente, al convertirse en la máxima autoridad al ser nombrado como shōgun, luchó por reducir los privilegios y estatus social de la clase guerrera, proceso que finalmente culminó con su desaparición cuando el emperador retomó su papel de gobernante durante la Restauración Meiji en el siglo XIX.

Era Asuka

En 602, el Príncipe Kume lideró una expedición a Corea acompañado de entre 120 a 150 caciques locales, los cuales ostentaban el título de Kuni ni Miyatsuko. Cada uno de ellos iba acompañado de un ejército personal, dependiendo de las riquezas de cada feudo. Estas tropas constituyeron lo que sería el prototipo de un ejército samurái siglos después.

Ancestros del Bushi: Yamato (300-710) y Nara (710-794)

Los antepasados de los bushi (guerreros) se disponían en clanes familiares conocidos con el nombre de uji, jerarquizados y encargados de administrar el poder religioso y espiritual, a través del cual ejercían dominio sobre el resto.

Los diferentes clanes se disputaban el poder por medio de las armas y buscando alianzas con otros guerreros. Con la aparición de un clan imperial, cada uji pasó a desempeñar una función dentro de Yamato (provincia donde residía la corte), surgiendo también en ese momento la figura del Shogun (jefe militar), cargo que se otorgaba al general cuyo deber era sofocar la amenaza de los pueblos bárbaros existentes. Con el tiempo esta palabra abarcaría un significado mucho mayor.

Es el momento de las espadas arqueológicas que carecen de curvatura, son hojas completamente rectas, conocidas como chokutō. Estas espadas ancestrales son clasificadas como jokoto al referirse a ellas dentro de la evolución de la espada en la historia.

Las chokutō 直刀 se salen de lo que suele identificarse con una espada japonesa. La información que de ellas hay es un tanto exigua y no demasiado clara. Son prácticamente espadas que proceden de antiguos enterramientos y túmulos, así como de colecciones de templos y santuarios. Tal es el caso de las espadas del S.VIII que se conservan en la colección del emperador Shomu. Además es muy posible que todas estas espadas fuesen de procedencia continental, ya que en aquella época no se conoce que Japón tuviera técnicas de forja autóctonas, y sus contactos con pueblos del continente como Corea eran habituales, siendo estos más avanzados en este tipo de técnicas.

Chokutō 直刀

El sistema de alistamiento de campesinos terminó en el 792, al reconocer que la principal fuerza militar venía de los caciques y sus soldados y no de los campesinos que no tenían un entrenamiento y disciplina adecuada para los campos de batalla. Esta medida se reflejó en la proclamación de un edicto que especificaba que todos los kondei («hombres fuertes») serían puramente guerreros, no plebeyos. Además debían de pertenecer al mismo linaje de los terratenientes locales. Estos últimos deberían tener a su servicio dos mozos de cuadra.

La transición de la era Heian (794-1185)

Hacia 860, se pueden apreciar la mayoría de las características de los samuráis: jinetes a caballo diestros en el uso del arco, además del empleo de espadas de hoja curva. Estos militares a caballo gozaban de la total confianza del «Trono del Crisantemo» y se encargaban de la seguridad de las ciudades así como luchar contra las revueltas que sucediesen.

El período Heian puede considerarse como una época de transición por el cambio en la sucesión del poder fruto de las desavenencias surgidas entre la casta guerrera y la refinada aristocracia, que florecerán de forma espectacular en los comienzos del período.

La nobleza cortesana del período Heian vivió su época de esplendor. En esta etapa florecen las artes y el sentimiento artístico de forma magistral, hay un gran interés por el desarrollo cultural y cualquier noble que se precie mide su posición por el grado de refinamiento y cultura.

Este panorama y la aparición en escena de las dos grandes familias de la época, desembocó en una serie de guerras que culminó con las guerras Gempei entre 1180-1185, el gran conflicto medieval de Japón entre los Taira y los Minamoto, los dos bandos que se disputaron el poder y control del país.

Después de una larga y dura campaña los Minamoto se alzaron definitivamente con la victoria en la dramática guerra Gempei, y Minamoto no Yoritomo impuso dos normas que serían fundamentales para el devenir de la casta guerrera y del gobierno del país en los siglos sucesivos:

  • Autoproclamarse Shogun con carácter permanente del título, y no temporal, como era hasta el momento.
  • Trasladar la capital imperial de Kyoto a Kamakura, uno de los bastiones tradicionales del clan Minamoto.

Estas dos medidas implicaron que a partir de ese momento serían los bushi quienes tendrían el gobierno de Japón.

En lo referente a la espada, Heian es un período fundamental en la historia de su evolución; no sólo porque a partir de esta etapa se verá un notable progreso en la calidad de las espadas por los lógicos avances técnicos, sino que además las hojas adquieren la tan significativa curvatura que identificamos tan rápido hoy en día. Ello también supondrá un sustancial cambio en el término de referencia, ya que en este punto lo correcto sería referirse a ellas como sables y no como espadas. Debe tenerse en cuenta que ambos términos no son intercambiables y según cronología y usos debe aplicarse uno u otro, pero también debe considerarse que el término genérico de "espada" es de uso común a la hora de referirse a este objeto en un contexto global y general, siendo perfectamente conscientes de las diferencias existentes ya señaladas.

Hasta entonces las hojas eran en su totalidad rectas, salvo excepciones en determinadas piezas que tenían cierta curvatura, más fruto de la casualidad que de la propia intención del forjador. Ahora ya son los propios maestros forjadores quienes deliberadamente producen las curvaturas a su gusto, sometiendo las hojas a diferentes temperaturas en el proceso de templado y por medio de la rectificación en la fragua, obteniendo unos acabados más correctos y elegantes.

El período Kamakura (1185-1333)

A pesar de las reformas, el clan Minamoto no disfrutó demasiado tiempo del poder, ya que después del gobierno del tercer Shogun del clan éste se vería desplazado por la aparición en escena del clan Hojo.

A parte de revueltas internas, los Hojo tuvieron que hacer frente a la gran amenaza que les vino desde el exterior y que supuso uno de los episodios mas dramáticos a la par que heroico en la historia del pueblo japonés: las invasiones mongolas, en las cuales los japoneses se dieron cuenta de que su potencial y su forma de hacer la guerra se encontraban completamente desfasadas con respecto a otros pueblos de Asia continental.

La preponderancia de los bushi como élite militar gobernante desplazó los gustos cortesanos y, aunque en la producción espadera se siguió dando una línea de continuidad, los cambios fueron evidentes con hojas más al gusto de los guerreros. Así aparecieron novedosos diseños de la línea de templado (hamon) y otros cambios morfológicos. A finales de Kamakura encontramos una tipología de espadas de mayor longitud, con puntas (kissaki) más grandes y una forma más asentada y robusta del conjunto de la hoja con respecto a lo que se podía ver a mediados del período.

El período muromachi (1333-1573) y la unificación de Momoyama (1573-1600)​

Es en este período donde destaca un nuevo linaje, el de los Ashikaga. Ashikaga Takauji fue una figura esencial en la caída de los Hojo gracias a su apoyo al emperador Godaigo. Sin embargo, tras sentirse menospreciado en sus méritos, se alzó contra este último para terminar proclamándose Shōgun, iniciando la dinastía de los shogunes Ashikaga. También nombró un nuevo emperador al margen del legítimo, dividiendo el país en dos linajes imperiales.

En el año 1467 y después de una serie de revueltas y rebeliones, el país se vio inmerso en una situación de debilidad política del shogunato. En este momento surgieron con fuerza los grandes señores autoproclamados daimyo, con poder absoluto sobre sus dominios y sus propias tropas.

La ambición de estos señores de la guerra sumió al país a una temporada de guerras intestinas, conocida como sengoku jidai 戦国時代, donde la lucha por la tierra con el fin de atacar la capital para erigirse Shōgun era el objetivo principal. Destacaron tres personalidades que forjarían el destino del país desde ese momento: Nobunaga OdaToyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu.

En los primeros momentos de Muromachi, los bushi trataron de mantener la esencia del período Kamakura, lo que se vio reflejado en la producción de espadas. Desaparecieron las exageradas dimensiones que se vieron en Nanbokucho, cambiando a unas longitudes más moderadas con kissaki más pequeños y morfologías más sutiles, bastante similares a las de comienzos de Kamakura.

Ya en Momoyama, la aparición de grandes núcleos comerciales favoreció las comunicaciones y el intercambio de técnicas. La necesidad de adaptarse a las nuevas localizaciones y quizá también a los métodos de producción, contribuyeron a identificar diferentes tipos de estilos característicos de cada zona, así como el perfeccionamiento de las técnicas gracias a la fusión de métodos de trabajo de diferentes maestros.

Ashikaga Takauji

El período Edo (1603-1868)​

Tras una compleja serie de disputas y traiciones, Tokugawa Ieyasu salió vencedor en la célebre batalla de Sekigahara de 1600. Como consecuencia de ello y al ser del linaje de los Minamoto, Ieyasu se proclamó de forma legítima Shogun. Así comenzó el gran período de paz conocido como Edo por albergar tal lugar la capital hasta la actualidad (Tokyo).

Es a partir de este momento, en el año 1615, cuando termina la era del bushi para dejar paso a la del samurai. Los samurai tenían sus cuarteles, ejercían un estricto control sobre los beneficios de la tierra y, aunque seguían portando el daisho (espada larga y corta), rara vez entraban en combate, siendo este más que otra cosa un símbolo de estatus.

Sin embargo, la clase samurai irá perdiendo cada vez más peso en lo que realmente sabía hacer, la guerra, ya que no había dónde luchar. Por ello poco a poco el declive de la clase samurai fue convirtiéndose en una imparable realidad.

En lo que a la espada se refiere, la nueva concepción del sistema político influyó notablemente en su desarrollo. Los modelos copiados de Momoyoma, que en su tiempo estuvieron de moda, dejaron paso a diseños más elegantes y refinados, caracterizados por sutiles curvaturas, equilibradas proporciones y líneas de templado (hamon) mucho más vistosas y decorativas. Las longitudes tendieron a moderarse, ya no sólo por pura estética sino porque por orden del gobierno estas no podían exceder determinadas dimensiones.

La restauración meiji​

Empujados al aperturismo por la presión de otros países, el joven emperador Meiji consiguió derrocar a los Tokugawa, dando comienzo a la modernización de la mano de occidente.

El momento más significativo de la poca importancia que los samurai tenían en ese momento llegó en 1876 con el decreto haitorei, por el cual se prohibía portar el daishoSe puede decir que para el año 1878, los samurai habían desaparecido.

Durante Meiji, el gobierno centró sus esfuerzos en modernizar el país tras los años de aislamiento sufridos por el cierre de las fronteras durante el shogunato Tokugawa. La influencia de occidente fue rápida y dramática y los cambios se implementaron de forma brusca en la sociedad, a la que en muchas ocasiones le costaría asumir tales cambios. En la producción de espadas la repercusión fue nefasta, ya que la introducción de las técnicas militares y la más avanzada armamentística relegaría a la espada a un segundo plano.

De la restauración a la actualidad​

A pesar de que la época de los samurai como guerreros de élite de un pueblo llegó a su fin, no se puede afirmar que su legado haya desaparecido.

Actualmente tanto en Japón como en el resto del mundo, los principios que hicieron grandes e los samurai siguen latentes en una sociedad que debe mucho a estos hombres, pues forjaron por medio de su valentía, honor y espada los valores de un pueblo.

La cultura samurai sigue viva de muchas formas. Por ejemplo, el código de honor del Bushido y el Hagakure es respetado y aplicado de forma directa por muchas personas y empresas niponas en la actualidad, reflejado en los valores de sacrificioesfuerzo y lealtad.

La cultura samurai sigue viva de muchas formas. Por ejemplo, el código de honor del Bushido y el Hagakure es respetado y aplicado de forma directa por muchas personas y empresas niponas en la actualidad, reflejado en los valores de sacrificioesfuerzo y lealtad.

Fuentes:

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