Levo ya unos años viviendo en Cipango y en alguna ocasión he preguntado a propios japoneses qué parte de la isla les gustaría visitar o qué destino sería bueno para ellos mismos. De entre muchos, uno de los que más me sorprendió por lo simple y a la vez encantador, fue de ir a visitar Kurashiki 倉敷.

Kurashiki es una ciudad situada cerca del Mar Interior de Seto de Japón. Es conocida por los edificios centenarios y las tiendas del propio Barrio Histórico de Bikan, el Museo de Arte Ohara el cual tiene obras de maestros europeos como El Greco y Monet o el Museo Arqueológico que alberga artefactos de las culturas antiguas de la región.

A pesar de ello, Kurashiki 倉敷 es una ciudad bastante desconocida entre el turista occidental, tiene un casco histórico precioso. Está cerca de Okayama, en la ruta hacia Hiroshima y Miyajima. Por su ubicación y belleza, Kurashiki puede ser una fantástica excursión de día (o hasta de medio día, si vamos muy apurados de tiempo) desde Osaka o Hiroshima, por ejemplo…

La ciudad es famosa por sus canales, que datan del periodo Edo, cuando el shogunato de Tokugawa Ieyasu, momento en el que Kurashiki se convirtió en un importante centro de distribución de arroz y que conectaban el centro de la ciudad con el puerto. Es por ello que a un lado y al otro de los canales, encontramos hoy todavía muchos de los antiguos almacenes que se usaban para el arroz de la zona antes de enviarlo y comercializarlo en Osaka o la antigua Edo (hoy Tokio). De hecho, los kanji del nombre de Kurashiki significan literalmente "gastos de almacenamiento".

Reconvertidos en cafeterías, restaurantes, tiendas o museos, estos antiguos almacenes, junto con los canales y los pequeños puentes de piedra hacen de la visita a Kurashiki un encantador viaje al pasado.

La plaza Ivy Square, es uno de los enclaves del barrio de Bikan. Se trata de un complejo de edificios de ladrillo rojo cubiertos de hiedra (de ahí el nombre, pues ivy en inglés significa hiedra). Estos edificios albergaron las oficinas del magistrado durante el periodo de Edo (pues la ciudad estaba controlada directamente por el shōgun, al ser tan importante en el comercio del arroz) y que en 1889 constituyeron el primer molino de algodón de Japón, el Kurashiki Bosekijo. Por cierto, los lirios de agua son un regalo del Museo Ohara, donde se habían replantado desde el atelier de Monet en Giverny, Francia.

Fotos: Solusan

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