A finales del siglo XVI, la marina española se convirtió en la primera y única flota occidental en derrotar a estos fieros guerreros nipones

La figura de los samuráis, fieros guerreros del antiguo imperio japonés, está envuelta en un auténtico halo de leyenda que los muestra como hombres a los que casi era imposible derrotar. Sin embargo, lo cierto es que estos luchadores no solo no eran invencibles, sino que fueron derrotados por la Armada española.

Ilustración del dibujante Juan Aguilera Galán mostrando un abordaje para el cómic histórico “Espadas del Fin del Mundo” donde se relata el combate de Cagayán entre infantes de Marina españoles y samuráis (ronin) japoneses en las Filipinas.

Sería a finales de la década de 1580 (apenas unos años antes de la gesta de la mal llamada “Armada Invencible” contra Inglaterra) cuando el gobernador español en Filipinas, D. Gonzalo de Ronquillo, tuvo noticias de la llegada de un fuerte contingente de piratas “xapones” que estaban hostigando y saqueando a los indígenas filipinos de Nueva Segovia, que estaban bajo la protección española en la provincia de Luzón.

En esos momentos no habría más de quinientos españoles en todo el archipiélago filipino, así que D. Gonzalo de Ronquillo tuvo que echar mano a lo mejor que tenía, que era un contingente expedicionario de cien infantes de Marina de los Tercios de Mar de la Armada española, que bajo el mando del marino Juan Pablo de Carrión fueron enviados hasta Luzón para encontrar y expulsar a los feroces y despiadados piratas japoneses. En aquél momento en la isla nipona había 12 millones de japoneses acostumbrados a guerras internas de todo tipo por siglos. El almirante Carrión no lo tenía fácil.

Tras ganar una primera batalla, frente a un barco nipón que navegaba por la zona, los japoneses enviaron una flota de diez navíos para vengarse de los españoles. Sin embargo, tras varios combates, tanto en tierra como marítimos, las fuerzas españolas consiguieron vencer y expulsar de Filipinas a los japoneses.

Estas batallas suponen la única evidencia histórica de un enfrentamiento armado entre europeos y samuráis. De este episodio, la historia tradicional japonesa cuenta que sus guerreros fueron derrotados por unos demonios, mitad peces mitad lagartos, llegados en unos grandes y extraños barcos negros. Estas criaturas salían como bárbaros de la mar y atacarles tanto en tierra como en mar era un asunto peligroso y casi suicida.

Desde entonces los samuráis llamaron a los infantes de marina españoles «wo-kou» (peces-lagarto), en reconocimiento a la audacia con la que habían luchado y vencido en los Combates de Cagayán.

De aquellos belicosos días Juan Aguilera Galán y Ángel Miranda crearon una magnífica obra ilustrada llamada "Espadas del Fin del Mundo".

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