Entré en una floristería de ‘alto postín’ para ver que tenían, y vi como en un rincón tenían un montón de cambrias destinadas a secarse en silencio.
Con mi morro acostumbrado le comenté a la floristera.
—Y esas? – Señalando con el dedo índice a las orquídeas.
—No querrás esas? – Comentó extrañada.
—Bueno, a que precio me las vendes? – insistí.
—Te las regalo.
Con sumo cuidado y con paciencia seccioné las partes sanas de las plantas para luego plantarlas en una jardinera.
Ha pasado cerca de un año, y después de abonos, aguas tratadas y mucho cariño, ha empezado a brotar vigorosa. 🙂
No se que flor tienen, no se nada de ellas, sólo sé que empiezan a estar lozanas 😉
Este es un detalle de los nuevos brotes.
Se puede apreciar bien los antiguos y maltrechos brotes al lado de los nuevos.

