A medio camino entre la epopeya y la elegía, consta de doce breves libros y un epílogo que fueron escritos a principios del siglo XIII, y que nos narran la rivalidad y la lucha por el poder que en el último tercio del siglo anterior había enfrentado a dos clanes militares, los Genji (o Minamoto) y los Heike (o Taira).

Los guerreros Taira, o Guerreros Heike — lectura de obtenida de usar la lectura china del carácter para Taira 平 y del sufijo de familia 家 «ke»—, habían ascendido al poder súbitamente durante la segunda mitad del siglo XII. Durante su gobierno, Kiyomori 平 清盛 de los Taira ordenó en el 1168 la construcción del edificio principal del templo de Itsukushima 厳島神社 en la entonces desierta Miyajima 宮島. Años mas tarde, en 1180, se vieron desafiados por el clan Minamoto (o Genji), desencadenando las encarnizadas guerras Genpei 源平 por el poder de Japón. La denominación de “Genpei” viene de combinar los nombres de ambos clanes, leídos al estilo chino: 源 Genji (Minamoto) y 平 Heike (Taira).

Guerras Genpei 源平

Estas guerras darían con el establecimiento del primer shogunato en Kamakura 鎌倉. La historia de estas guerras adquiriría tintes legendarios y sería glosada en cantares de gesta como el famoso Heike Monogatari 平家物語, el cual, salvando las distancias, viene a ser para los japoneses lo que la Ilíada o el Cantar de Mío Cid son para nosotros.

Cinco años de batalla tras batallas ocasionaron finalmente la huida de los últimos Taira hacia Kyushu 九州 de los últimos Taira, que vivieron en las costas de Shimonoseki 下関 su derrota final, dando lugar a la leyenda de los cangrejos samurai.

La historia de los cangrejos Heike.

La historia empieza en 1185. El Mikado (Emperador) era Antoku, quien era un niño de siete años, y había sido coronado hacía siete años... cuando tenía un mes de vida, exactamente (por supuesto que no gobernaba Antoku personalmente). En los últimos decenios, la casta militar había prosperado considerablemente, y ahora amenazaba la estabilidad del trono imperial; el resultado final había sido una dantesca guerra civil que tenía en vilo a todo Japón.
Los Genji y los Heike en su orgullo infinito,  cada uno afirmaba poseer un derecho superior para acceder al trono imperial.

El jefe nominal de los Heike, era un niño-emperador de siete años llamado Antoku-tennō (安徳天皇), hijo del emperador Takakura con la hija de, Taira no Kiyomori. Su tutora era su abuela, la dama de palacio Nii no Ama 二 位 尼.

El encuentro naval decisivo ocurrió en Dan-no-ura (壇ノ浦の戦い), en el mar de Japón el 24 de abril del año 1185.
Los Heike eran superados en número y estrategia.  Al ver su causa perdida los supervivientes se lanzaron en gran número al mar y se ahogaron. 

La dama Nii abuela del emperador decidió que no serían capturados por el enemigo. El niño Antoku preguntó a su abuela: 

— ¿A dónde me llevas?

Ella miró al joven soberano mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas y lo consoló.
Cegado por las lágrimas el niño soberano junto a sus bellas y pequeñas manos miró, primero hacia el este para despedirse del dios de Ize y luego al oeste para recitar el embutsu, una oración al Buda Amida. La dama Ni, lo tomó entre sus brazos mientras decía:

— En las profundidades del océano está nuestro recinto del poder —. Y se hundió con él bajo las olas.

Ni-Dono, la viuda de Kiyomori, se arrojó al mar con su nieto en brazos. La desaparición del pequeño emperador y el exterminio del clan Taira supuso el final del Período Heiany el comienzo del período del shogunato del Período Kamakura.

La destrucción de la flota guerrera Heike en Dan-no-ura marcó el final de 30 años de gobierno del clan casi todos los Heike desaparecieron de la historia.
Sólo 43 mujeres sobrevivieron. Estas damas de honor de la corte imperial del clan derrotado pasaron al servicio del clan victorioso, siendo obligadas a vender flores y otros favores a los pescadores y lugareños que vivían cerca del escenario de la batalla. 

En honor a La celebración a las mujeres Heike que trabajaban como prostitutas para pagar los ritos de sus familiares caídos, el 3 de mayo, las mujeres vestidas como cortesanas de la era Heian forman una colorida procesión en el santuario del festival Sentei Matsuri 選定祭り, celebrado en Akama-jingū 赤間神宮.

Hay una extraña posdata en esta historia. Los pescadores dicen que los samurais que todavía se pasean por el fondo del mar del Japón en forma de cangrejos. Los cangrejos que se encuentran en este mar tienen curiosas marcas sobre el dorso dibujos que parecen un rostro humano con el ceño agresivo de un samurai del Japón de la era Edo (medieval)

Ls pescadores, presa de escrúpulos supersticiosos, cada vez que pescaban un cangrejo cuya caparazón tuviera un dibujo que tuviera una vaga semblanza con un samurai, lo dejaban ir. De manera que estos cangrejos, libres de su principal depredador, el ser humano, se reprodujeron a discreción, mientras que quienes carecían de tal fortuna, eran limpiamente devorados. Con el tiempo, todos los cangrejos de la zona heredaron esos dibujos, que son característicos del cangrejo Heike.

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