Japón. Al día siguiente, por la mañana

Tras el lanzamiento de la bomba atómica, el problema era levantarse para hacer lo más parecido a una vida. ¿Qué sentido tenía la vida?

Habíamos visto la rendición. Habíamos oído cómo el emperador (Tennō) les había dicho que tenían que soportar lo insoportable. Habíamos visto lo que significaba para el pueblo japonés rendirse. Cómo el Tennō ordenó a su pueblo vivir y salir adelante, a diferencia de Hitler que invitaba y exigía que el pueblo muriera con él.

La forma de entender la vida del pueblo japonés y la interpretación del budismo, les brindaron las herramientas para reconstruir y hacer avanzar el país.

Una formación de Boeing B-29 de la 73a división vuela sobre el monte Fuji, Japón en 1945.
Reconstrucción de Japón

La reconstrucción de Japón tiene varias etapas y están llenas de un virtuosismo y de una capacidad de solidaridad y de entrega que es absolutamente conmovedora.

La invasión de Estados Unidos; modelo occidental de Estado.

​Japón quedó ocupado durante 7 años, durante los cuales todas las decisiones que se tomaban en el país fueron tomadas por EEUU. A diferencia de Alemania, que tras la Segunda Guerra Mundial quedó en manos de cuatro potencias, Japón quedó en manos únicamente norteamericanas.

EEUU tenía como plan desmilitarizar Japón y, para eso, debían procurarse cambios en diversas instituciones del país. En este sentido, se sentaron las bases del modelo de Estado occidental en el que tiene que haber separación entre lo religioso y lo político.

A tenor de una petición para una entrevista por parte de los periodistas de EEUU al Tennō, los responsables de protocolo contestaron a éstos que la familia imperial no había dado una entrevista en los últimos 2500 años. Los norteamericanos cortaron esto de raíz.

Sin cuestionar la autoridad del emperador (Tennō), lo primero que hicieron fue cambiar el carácter divino del emperador por un carácter más político, institucional. Se pasó de un emperador dios, a un emperador constitucional que se convertiría en un símbolo para su pueblo.

Los japoneses renunciaron voluntariamente no solamente a la guerra sino también a sus ejércitos. El pueblo de los s​amuráis,​ el pueblo de las tradiciones guerreras más ancestrales, el pueblo que había tenido toda una tradición de artes marciales, renunció voluntariamente al derecho de crear ejércitos.

Como motivo de reflexión profundo, los japoneses llegaron a la conclusión de que la guerra había sido una equivocación fatal que les llevó a un horror. En esta reflexión, se plantearon cómo habían podido lanzarse de aquella manera contra el mundo, lo que les costó la destrucción del país y el lanzamiento de las dos bombas atómicas. Así, cambiaron su paradigma guerrero por un paradigma de trabajo, de solidaridad, en aras de la construcción de un nuevo Japón.

Edición extra de Official Gazette, donde se promulgó la Constitución de Japón. Se conservó en los archivos de Irie Toshio (1901-1972), director general de la Mesa de Legislación en el marco del primer gabinete de Yoshida Shigeru en 1946-1947. El proyecto de ley revisado de la Constitución Imperial fue aprobado en la Cámara de Representantes de Japón el 7 de octubre de 1946. La constitución fue promulgada el 3 de noviembre. En la portada de la publicación se pueden ver los autógrafos del Primer Ministro Yoshida Shigeru (1878-1967), Ministro de Estado encargado de la Constitución (y más tarde el primer bibliotecario de la Biblioteca Nacional de la Dieta), Kanamori Tokujirō (1886-1959) y el Presidente de la Comisión sobre el Proyecto de Ley para la Revisión de la Constitución Imperial en la Cámara de Representantes, Ashida Hitoshi (1887-1959).
 El Emperador aceptó reunirse bajo un protocolo no militar con el General McArthur, principal encargado de informar a Washington sobre la conveniencia o no de llevarle a juicio. Pese que al emperador no se le podía mirar, tocar, o retratar, McArthur le recibió con un apretón de manos, no dejó de mirarle a los ojos, y como vemos, logró esta importante foto para el futuro de Japón, considerada como un auténtico sacrilegio en ese momento para los orientales.
 Finalmente, el Emperador Hirohito no fue juzgado, y pudo seguir reinando hasta el momento de su muerte, en 1989. Sin embargo, el 31 de Diciembre de ese mismo año de 1945, renunció oficialmente a su consideración como dios para el pueblo japonés. Ambos personajes se reunieron en hasta diez ocasiones más, mientras McArthur ocupaba su puesto en el Consulado Americano.
Democratización de las empresas.

Dado que Japón se había modernizado “desde arriba” a través de grandes monopolios (trusts)​, que era lo que la ​dinastía Meiji​ había hecho para iniciar el proceso de modernización de Japón, la idea era revertirlo mediante un proceso de democratización de las empresas. En este proceso de cambio del modelo vertical de industrialización de la época, todas aquellas empresas que eran monopolios estables se popularizaron.

La quiebra de los grandes monopolios fue una gran oportunidad de integración en el futuro inmediato de todos los japoneses. Con este proceso, los trust​ se dividieron en gran cantidad de empresas que permitieron al pueblo un acceso mucho más abierto​ hacia la reconstrucción de Japón.

Tenían un gran resentimiento contra el pueblo japonés. Hasta el ​Pato Donald ​se peleaba contra los japoneses en los dibujos animados. Esto finalmente se tradujo en que los norteamericanos se limitarían a proveer al pueblo japonés de alimentos. Proveyendo de alimentos como caridad y al tener que hacer la población grandes colas para obtenerlos, lograban humillarles.

Democratización de la tierra.

L​a mayoría de los campesinos que integraron los ejércitos de tierra de Japón en Asia, eran campesinos sin tierra y sin oportunidades al regreso a su país. Una profunda reforma agraria sería indispensable para el reparto de tierra entre el campesinado erosionando con ello las bases que habían dado fuerza al proyecto militar japonés, algo en lo que EEUU tenía especial interés.

Por supuesto, esta reforma agraria era tan importante como delicada en Japón porque no disponen de suficientes tierras. No disponen de superficie habitable, así que cada centímetro de tierra sería indispensable y habría que repartirla de la manera más eficiente y justa para todos.

Esto fue lo que EEUU propulsó como reformas internas para garantizar la democratización de Japón.

El proceso.

El proceso, basado en unos parámetros institucionales establecidos por los norteamericanos, fue interno. La reconstrucción fue japonesa.

Empezaron poco a poco, fueron años duros durante los cuales se dice que los niños no sonreían, porque durante mucho tiempo no habían visto a nadie sonreír. Fueron años en los que muchas mujeres se prostituyeron debido a la hambruna.

No obstante, EEUU no tenía interés en reactivar la industria japonesa. Los norteamericanos odiaban y despreciaban a los japoneses.

Mentes ocupadas y lazos familiares.

Tras los bombardeos y la ocupación norteamericana, era importante mantener ocupadas las mentes de las personas, sobretodo en las zonas donde afectó directamente la caída de las bombas atómicas (Hiroshima y Nagasaki). La idea era que no hubiese nadie desocupado porque ello era fuente de resentimiento y amargura.

“Lamento tener que exigirlo de vosotros, que estáis sufriendo el dolor de haber sido vencidos, pero si no lo superamos, resultará en vano nuestro esfuerzo de reconstruir el país y de reconstruir el desarrollo de otros pueblos. Os suplico que viváis como miembros de la familia estado, hermoso, tradicional y lograremos la reconstrucción del país."

Discurso del emperador Hirohito anunciando la rendición de Japón.

Así le dice el Tennō a su pueblo que se unan en un sólido tejido social. El secreto de la reconstrucción será la solidaridad, los lazos profundos entre las familias para salir adelante.

Los japoneses empezaron a sacar partido de la situación más adversa, de la humillación, de la depresión, de la baja autoestima generada por la ocupación norteamericana.

Por un lado, empezaron los "incentivos de la alcaldía" para los llamados "oficios inútiles". En las prefecturas de Kioto y Nara, las dos ciudades más antiguas y tradicionales, los alcaldes impulsaron la producción de artesanías (origami y cerámica pintada).

El origami (折り紙) es el arte japonés de doblar papel creando distintas figuras a partir de una única pieza. Esta actividad creativa ofrecía el desarrollo de muchas capacidades mentales, como la creatividad, la motricidad, la calma, la concentración.

Por el otro, se creó con esta base una institución que se conoce como "los tesoros vivientes". Así, si una persona poseía la capacidad y el conocimiento de estos oficios, el gobierno le daría todos los incentivos necesarios para que continuaran desarrollando y practicando su oficio, a la vez que formando a otros para realizarlo, asegurándose así que estos oficios y su tradición no se perdieran con la propia persona. En la actualidad, no se trataba sólo de mantener ocupada la mente y el oficio sino de asegurar que no se pierdan las profundas tradiciones de Japón.

A su vez, debían integrarse en la sociedad los 7 millones de hombres que formaron los ejércitos de tierra en Asia. Se trata de ejércitos de ocupación que en aquel momento no eran más que personas muriendo de hambre en Japón como todos los demás. Debían buscarles un lugar a cada uno de estos hombres, un oficio, un sentido y una dignificación de sus vidas.

Los miembros de la familia, como núcleo unido, se dedicaban juntos a crear estas artesanías, manteniéndose de este modo ocupados y teniendo así un motivo que justificaba levantarse por las mañanas. El producto de estas artesanías hecho a lo largo del día, se vendía durante la tarde.

La influencia norteamericana era muy fuerte, llegando con una carga cultural intensísima. Japón debía conservar su espíritu en una situación de ocupación, siendo los "oficios inútiles" una de las maneras por las que lo consiguieron. Es importante también el modo en el que se afianzaron los lazos personales porque es lo que les daría la ventaja histórica para la reconstrucción y el florecimiento del país.

John J. Eden y una mujer de la que no se conoce la identidad, Miyajima, Japón 1945
Reforma agraria.

L​os campesinos, muchos de ellos de vuelta tras la desmilitarización, trabajaban para aumentar la producción, superando el embargo técnico y tolerando momentos de penuria. No obstante, la situación alimentaria atravesaba por dificultades sin precedentes.

Por supuesto, el gobierno debía administrar los recursos de manera adecuada pero, al mismo tiempo, el pueblo debía superar esta crisis ayudándose y compartiendo lo poco que tuvieran, con la conciencia de ser compatriotas. El secreto en Japón para salir adelante, como en Alemania, fue la solidaridad y los lazos profundos entre todas las familias.

Durante los años de ocupación y hambruna, muchas mujeres se prostituyeron, tomando algunos de los elementos característicos de los atuendos de las g​eishas,​ una antigua y venerada institución en Japón. Con esto, el desconocimiento de los norteamericanos de la cultura japonesa, y no teniendo en EEUU una institución similar o comparable, se dio durante mucho tiempo una confusión entre la figura de la geisha y la prostituta.

Las geishas (芸者) eran acompañantes de los hombres de poder en la poesía, la danza, la música, la comida, etc. No necesitaban satisfacer a sus clientes con relaciones sexuales. Eran artistas profesionales educadas para manejar sus emociones y los secretos de los hombres a los que acompañaban.

Reforma industrial.

L​os norteamericanos no tenían ningún interés en reactivar la industria japonesa. Serán este impulso a los "oficios inútiles" promovido por los alcaldes y la democratización de las empresas, los que llevarán a que poco a poco empiecen a crearse empresas, empezándose a crear "clanes" alrededor de éstas que conformarían las corporaciones.

Dentro de la corporación, por el mismo espíritu colectivo confucionista y el espíritu propio de los japoneses, todo el mundo era importante con independencia del puesto que ocupara en ella. Si el barrendero era de mayor edad que el gerente de la corporación, el gerente debería a éste el máximo respeto, dado que en el confucionismo los mayores son la autoridad dentro de la sociedad.

"El confucionismo se centra en los valores humanos como la armonía familiar y social, la piedad filial (孝, Xiao), ren (仁, «bondad» o «humanidad») y Lǐ (禮 / 礼), que es un sistema de normas rituales que determina cómo una persona debe actuar para estar en armonía con la ley del Cielo. El confucionismo tradicionalmente sostiene que estos valores se basan en el principio trascendente conocido como Cielo (Tiān 天) y también incluye la creencia en espíritus o dioses (shén). El confucionismo se podría entender como una ética social y humanista, de un sistema centrado en los seres humanos y sus relaciones. En el confucionismo se hace hincapié en los rituales formales de todos los aspectos de la vida, desde casi las ceremonias religiosas de estricta cortesía y deferencia a uno de los ancianos, especialmente a los padres y al Estado en la forma del emperador."

Se dignificó toda forma de trabajo. Cada oficio era indispensable para Japón y para la empresa. Más adelante, en los años 80’s y 90’s, este modelo de reconstrucción se conocería en administración de empresas como la "Teoría Z".

Teoría Z o Escuela Japonesa: asume que el trabajo es natural y debe ser una fuente de satisfacción incentivando las necesidades psicológicas del hombre, la Teoría Z se enfoca en incrementar la apropiación y amor del empleado por la compañía, por medio de un trabajo de por vida, con gran énfasis en el bienestar del empleado, tanto dentro como fuera de su trabajo.

Poco a poco, las industrias empezaron a reactivarse a partir de la laboriosidad y del trabajo de los japoneses. Las empresas se volvieron clanes donde los empleados terminarían casándose entre ellos como una de las cosas que la propia empresa favorecía. La empresa empezó a conformar una familia y un tejido social, consiguiendo así que las corporaciones fueran eficientes.

Se cuenta que un norteamericano llegó con un transistor para que un japonés se lo reparara, y a los pocos meses todo Japón estaba lleno de transistores. La capacidad de copia, mejora y miniatura les hará los reyes del transistor, creando radios más pequeñas.

Más adelante, cuando llegó la era del microchip, esa misma capacidad de miniaturizar les hizo ejemplares en esta industria, en la que trabajaron chicas de entre 13 y 18 años por tener las yemas de los dedos más sensibles, lo que permitía manejar con mayor habilidad sus componentes. A la llegada de la crisis energética en EEUU, fueron los coches japoneses los que circulaban por las carreteras norteamericanas por su bajo consumo de combustible. Japón producía coches compactos, lo que permitía mayor duración en carretera que los coches estadounidenses.

El espíritu japonés.

E​l concepto de belleza de los budistas es un concepto que no radica en el contraste entre lo feo y lo bonito; la belleza en los budistas también está en el vacío. Lo hermoso en las pinturas es lo que no está pintado. Con esta base, tomaron las deformaciones producidas por la bomba atómica y por las heridas de la guerra volviéndolas virtudes. Si una mujer sufría una deformación en la cara por las quemaduras producidas por la bomba, se peinaba de manera que esta deformidad fuera más notoria. Se convertía así en virtud un defecto y se le desproveía de cualquier vergüenza. Nadie se esconde y nadie se oculta. La gente se luce, se exhibe. Lo que esto suponía, era una aceptación profunda de su destino, ayudándoles a salir adelante. Los llamados "espíritus sutiles". Toda esta reconstrucción interior de un tejido profundo, toda esa importancia del espacio vacío, de la cavidad vacía, la importancia de la música hasta en los silencios. El respeto absoluto por la palabra del otro, el respeto absoluto por la propiedad del otro, la palabra se tornará sagrada. Los japoneses empezaron a usar lo profundo de su cultura. La familia se uniría; trabajando uno con otro todo el día se afianzaron los lazos que más adelante, cuando cambiaron las condiciones, les permitieron una reactivación absolutamente impresionante.

Cuando se reconstruyó Tokio, que era un ciudad hermosa, pensaron que si la reconstruían tal cual era siempre la mirarían como una ciudad reconstruida tras ser bombardeada. Así, hicieron una ciudad completamente nueva, distinta, futurista. Fueron hacia adelante, proyectándose en el futuro, dejando el odio a un lado, clave para absorber toda clase de influencias externas, transformarlas y darse a sí mismos la oportunidad de tener el milagro de la recuperación que consiguieron.

El espíritu colectivo implicaba que si el individuo estaba bien, la familia estaría bien. Si la familia estaba bien, el Estado estaba bien, la sociedad estaría bien, tal y como decía Confucio. Los japoneses tienen un sentido llamado "giri" (義理),​un sentido profundo de responsabilidad, que fue uno de los sentidos más importantes de la reconstrucción de Japón, dado que todos están ligados los unos a los otros por profundos lazos crecidos de tener que ocuparse de los demás, de sentir responsabilidad los unos por los otros. Fueron estos lazos creados y la mutua preocupación, no ser nadie indiferente ante la miseria del otro, uno de los profundos secretos de la reconstrucción del país.

Otro de los elementos fundamentales que hizo la diferencia en el proceso de reconstrucción de Japón fue, basado en el Budismo, la práctica del desapego a las emociones, a las pasiones y a todo aquello que se convirtiera en lastre para alma, el odio como actitud que no tiene sentido. Por eso, los japoneses avanzaron. Para poder aprovechar la ventaja tecnológica norteamericana, copiar sus productos y mejorarlos, tenían que dejar de lado sus emociones. Fueron capaces de ver que EEUU era el país más avanzado del planeta en términos de tecnología, y que ese conocimiento era necesario para ellos.

Aliado estratégico.

E​n el momento en el que los japoneses se encontraban reforzando un nuevo Japón, las industrias empezaban lentamente a reactivarse y el pueblo empezaba a salir adelante tras la guerra, estalló la guerra de Corea.

Mash, 1970. Film norteamericano que satiriza el papel del ejército americano en la guerra de Vietnam, ambientado en la guerra de Corea. Este film, inspiró una serie de éxito con el mismo título.

La guerra de Corea y la perspectiva de la guerra fría en Japón cambiaron toda la correlación de fuerzas, dejando Japón de ser un país ocupado para convertirse en un país aliado. La revolución China había estallado, Mao había llegado al poder y China se había vuelto comunista. El sudeste asiático vivía un proceso de descolonización. Los vietnamitas expulsaban a los franceses, que habían retomado de nuevo Indochina después de la retirada de las tropas japonesas.

La coyuntura era tan compleja que el único país en Asia con quien EEUU podía contar, para poder abastecer a los ejércitos que iban a luchar a Corea, era Japón. Así, el país ocupado pasaría a convertirse en un aliado estratégico. Con este cambio de situación, fue condonada la deuda de Japón, que se ahorraría pagar las indemnizaciones por la guerra, a diferencia de Alemania que sí tuvo que hacerles frente.

En ese momento, se necesitaban todas las manufacturas que los japoneses fueran capaces de producir para abastecer a los soldados americanos desplazados en el frente. Pero no proveerían material bélico, que fue provisto por el gobierno de EEUU, sino con todo lo demás que se pudiera necesitar.

Justamente es éste el mercado que necesitaba Japón para que todo ese tejido social, laborioso y con ingenio, casi sin esperanza durante los años de la ocupación, floreciera y se conviertiera en una gran industria. Los japoneses, con una gran capacidad para copiar y mejorar, se dedicaron a producir de forma más eficiente y productiva. Japón fue capaz de copiar toda la tecnología de EEUU, que era en aquel momento puntero a nivel mundial, y lograron mejorarla.

Florecimiento de Japón

El pueblo japonés salió adelante por su talante y su capacidad de transformar técnicas tradicionales en modernas que se asimilaban a los nuevos materiales y productos. Un ejemplo de cómo los japoneses fueron capaces de aprovechar las transformaciones para salvar antiguas tradiciones. Lo profundo de Japón seguiría existiendo. De lo profundo de su espíritu se dio la capacidad para generar gran cantidad de productos llamativos, baratos y eficientes que acabarían por inundar los mercados de todo el mundo. Fue a través de esto que el mundo conoció el resultado logrado por un pueblo que, a base de origami, desarrolló el tejido social capaz de sacar adelante el país que había caído en lo más profundo del abismo. El pueblo logró sobrevivir. Esta historia de éxito de todo un pueblo nos muestra cómo los tejidos sociales tienen la capacidad de sacar adelante a los pueblos de los momentos más espantosos, como los vividos en Alemania y Japón que, sin embargo, fueron capaces de resurgir de las cenizas.

La historia les concedió una gran oportunidad. La guerra de Corea, la crisis energética de EEUU, dieron a Japón la oportunidad de lanzarse. No obstante, cuando esas oportunidades llegaron, ellos ya habían logrado reconstruir aquello que era el dilema más importante al día siguiente de la bomba atómica: el espíritu y la razón para vivir, la autoestima, el sentido del orgullo. Esta capacidad de reconstruir el espíritu después de la mayor adversidad, y esa capacidad de cambiar los paradigmas para montarse sobre nuevos ejes, y creerse su capacidad de transformación. Éste es uno de los secretos más valiosos, no solamente de la reconstrucción del país, sino de cómo Japón se acabó por convertir en una gran potencia.

Los hilos invisibles que les unían a sus antepasados aún están con ellos. Los espíritus de la belleza, los espíritus terribles de los tifones y la destrucción, aún les rondan. La paciencia sigue siendo todavía su mayor secreto para vivir. Y la capacidad de reconstruir su espíritu, de mutación, de cambio, de adaptación, de ser capaces de entender los diferentes momentos de la historia y su tiempo, es una de sus mayores riquezas, junto con su gran laboriosidad. Su impresionante capacidad de reconstruir la autoestima a partir de la propia reflexión de lo que significó para ellos la tragedia de la Segunda Guerra Mundial.

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