En Teléfono rojo ¿volamos hacia Moscú? (G.B.1963), hubo que repetir una escena 48 veces porque Sterling Hayden no acertaba a decir su guión.
En Teléfono rojo ¿volamos hacia Moscú? (G.B.1963), hubo que repetir una escena 48 veces porque Sterling Hayden no acertaba a decir su guión.