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Durante el periodo Edo (1603-1868), los viajes estaban restringidos, pero las peregrinaciones a santuarios y templos, llamadas junrei (巡礼), eran una excepción. El santuario Kotohira-gū (金刀比羅宮), cariñosamente llamado Konpira-san (金比羅山), está ubicado en la prefectura de Kagawa (香川県) junto a la ladera del Monte Zōzu 象頭山. Era un importante destino de peregrinación, especialmente popular entre marineros, pescadores y comerciantes, debido a su dedicación a Ōmononushi-no-Mikoto (大物主神), deidad del mar, la agricultura, los negocios y la medicina.

Santuario Kotohira-gū (Konpira-san) en Kagawa, destino de peregrinación en el periodo Edo

La dificultad del viaje y el daisan (代参)

El viaje a Konpira-san era arduo, especialmente para quienes vivían lejos, en el este de Japón (Kantō, 関東). Las largas distancias, el terreno montañoso y las malas condiciones de los caminos hacían el viaje peligroso y costoso. Esto dio origen a la práctica del daisan (代参), «peregrinación por representación». Esta se organizaba mediante acuerdos informales en los que personas con capacidad de viajar aceptaban llevar tablillas, ofrendas y oraciones en nombre de quienes no podían hacerlo. Los viajeros solían ser elegidos entre comerciantes, religiosos o conocidos que pasaban por rutas establecidas hacia los principales santuarios. En algunos casos, incluso se establecían puntos de encuentro en aldeas para coordinar la entrega de las ofrendas, lo que aseguraba que estas llegaran a su destino y permitía una conexión espiritual para todos los involucrados. Por ejemplo, se cuenta que comerciantes del periodo Edo enviaban tablillas con los nombres de sus familiares difuntos a través de peregrinos, quienes las consagraban en el santuario. Este acto permitía honrar a los ancestros y cumplir con deberes espirituales a pesar de las limitaciones económicas o físicas.

El papel único de los Konpira-inu

Los Konpira-inu (金比羅犬) representan una forma única de daisan. Existen registros históricos que documentan esta práctica, incluyendo relatos en crónicas de la época Edo y menciones en diarios de peregrinos. Por ejemplo, las crónicas de viaje de un comerciante de Shikoku, mencionadas en registros históricos conservados en el Museo de Historia de Kagawa, describen cómo un Konpira-inu fue cuidado y guiado por diferentes grupos de viajeros a lo largo del camino. Otros textos, como las ilustraciones del periodo Edo recopiladas en «Shikoku Henro no Rekishi», destacan la interacción entre estos perros y los residentes locales, quienes se aseguraban de que llegaran al santuario en buenas condiciones. Un ejemplo notable es la mención de perros que completaron peregrinaciones desde localidades cercanas a Shikoku, llevando ofrendas y tablillas para sus dueños, una tradición que quedó plasmada en ilustraciones y textos antiguos que exaltan la colaboración comunitaria de la época. (Nota: Actualmente, no se encuentra disponible un enlace funcional que respalde esta información específica, por lo que se recomienda verificar directamente en los archivos del Museo de Historia de Kagawa o fuentes académicas especializadas). Estos perros eran enviados en peregrinación en lugar de sus dueños. Llevaban una pequeña bolsa o caja de madera (hako, 箱) atada al cuello o al lomo, conteniendo:

  • Una tablilla de madera (札, fuda o satsu): Con el nombre, la dirección y a veces una oración o petición del dueño.
  • Ofrendas (お供え, osonae): Pequeñas cantidades de arroz (kome, 米), sal (shio, 塩), sake (sake, 酒) o monedas (zeni, 銭).
  • Dinero para el viaje (お賽銭, osenzeni o wayōsen, 渡世銭): Para cubrir los gastos de alimentación del perro.

Los Konpira-inu siempre viajaban acompañados por otros peregrinos. Estas personas se encargaban de guiar y proteger a los perros durante su trayecto, asegurándose de que completaran su misión de manera segura. Aunque a veces los perros avanzaban entre diferentes grupos de viajeros, siempre contaban con la ayuda de humanos que les brindaban apoyo en las rutas. Para garantizar su seguridad durante el viaje, llevaban bolsas con monedas que incentivaban a los viajeros a cuidarlos y guiarlos. Además, las rutas establecidas de peregrinación incluían numerosos puntos de descanso donde los perros podían recibir alimento y refugio, asegurando que completaran su travesía de forma segura. El viaje podía durar varias semanas, dependiendo de la distancia y las condiciones del camino. Una de las rutas más populares era la de Shikoku (四国遍路), conocida por sus 88 templos budistas que ofrecían no solo un itinerario espiritual, sino también lugares de descanso y apoyo logístico para los peregrinos, humanos y caninos por igual. Además, tradiciones similares existían en otros santuarios, como los O-kage inu (おかげ犬) del Santuario de Ise, que también peregrinaban en nombre de sus dueños.

Konpira-inu: perro peregrino con bolsa de viaje y ofrendas hacia el santuario Kotohira-gū

La generosidad de los habitantes locales y viajeros era notable. Alimentaban y guiaban a los perros en su trayecto, ofreciéndoles refugio en posadas locales (hatago, 旅籠) o templos, y compartiendo con ellos comida preparada como arroz y sobras de las cenas comunitarias. A menudo, los niños también participaban cuidando a los perros y llevándolos a través de tramos complicados del camino. Estas acciones reflejan una época de altruismo y calidez donde la ayuda mutua era una práctica cotidiana. Se creía que ayudar a un Konpira-inu traía buena fortuna y bendiciones. Al llegar al santuario, los sacerdotes recibían las ofrendas y registraban la peregrinación, certificando que se había completado el daisan.

Valores reflejados en la tradición de los Konpira-inu

La tradición de los Konpira-inu refleja valores importantes de la sociedad Edo:

  • Profunda fe religiosa: La gente creía en el poder de la peregrinación para obtener bendiciones y expiar pecados. Enviar un Konpira-inu demostraba una gran devoción y sacrificio.
  • Solidaridad comunitaria (相互扶助, sōgo fujo): La ayuda ofrecida a los Konpira-inu a lo largo del camino ejemplifica el espíritu de ayuda mutua y la importancia de la comunidad en la sociedad Edo.
  • Respeto por los animales (動物愛護, dōbutsu aigo): Los Konpira-inu eran tratados con respeto y cuidado, lo que refleja una sensibilidad hacia los animales y su papel en la vida de las personas.
  • Comercio y economía: Algunos estudios sugieren que la práctica también pudo haber tenido un impacto económico, generando actividad en las posadas y otros negocios a lo largo de las rutas de peregrinación.

El legado actual y fuentes adicionales

Hoy en día, la estatua del Konpira-inu diseñada por Teruhiko Yumura en 2019 es un símbolo popular en el santuario. Ubicada en los terrenos principales del Kotohira-gū, la estatua representa a un perro llevando una pequeña bolsa al cuello, emulando las tradiciones del periodo Edo. Con su expresiva pose y detalles cuidadosamente esculpidos, la obra captura la esencia de la devoción y el altruismo que caracterizaron a los Konpira-inu. Es un punto destacado que invita a los visitantes a reflexionar sobre esta peculiar tradición histórica. Se pueden encontrar referencias a los Konpira-inu en libros, museos y festivales locales. Además, ilustraciones modernas, como las creadas por artistas en redes sociales, han ayudado a preservar y transmitir esta tradición con un enfoque cálido y visualmente atractivo.

«Hoy en día, la estatua del Konpira-inu diseñada por Teruhiko Yumura en 2019 es un símbolo popular en el santuario».

Estatua del Konpira-inu en el santuario Kotohira-gū, obra de Teruhiko Yumura (2019)
Estátua del perrito de Konpira en Kotohira (2025).


Recomiendo consultar las siguientes fuentes (en japonés):

  • Página del santuario Kotohira-gū: https://www.konpira.or.jp/ (contiene información sobre la historia del santuario y sus tradiciones).
  • Artículos académicos y libros sobre la historia de las peregrinaciones en Japón: Buscar términos como「金比羅犬」,「代参犬」,「江戸時代 巡礼」.
  • Museos de historia local en la prefectura de Kagawa: Suelen tener exhibiciones sobre la historia y la cultura de la región, incluyendo información sobre los Konpira-inu.

 

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