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España y los españoles

Martes, 14 de Abril de 2009

139_1442595532_03f4cf1ed1jpgExtractos de un texto de Antonio Gala respecto a un personaje del siglo XVI.

Impresionante que en 400 años no hayamos cambiado nada

"...cuando regresé a España  fue como si una mano apagara las luces de las antorchas, o cerrara las ventanas que dan a mediodía. España era un país belicoso y enjuto; Castilla un granero que daba escalofríos, habitado por gentes que miraban a los demás como si fueran todos conversos de conveniencia y ellos cristianos viejos, lo cual era un buen título para no trabajar y estarse mano sobre mano esperando el maná, que habría de descencer del alto cielo."

"...Aquí confundimos la alegría con la irresponsabilidad, y la virilidad con el desabrimiento (aspereza) y la hirsutez (dureza). Aquí el humor -que ayuda a vivir, por lo menos tanto como la religión- es también negro, igual que la raza castellana de gallinas. Y nuestro demonio familiar no es el de la rijosidad ni el de la soberbia, sino el de la envidia, o sea, la trsiteza por el bien ajeno; de ahí que no haya ningún alegre envidioso, ni ningún envidioso alegre: en el pecado llevamos la penitencia.

Acaso el origen de  tanta tiniebla española esté en la religiosidad con antojeras que nos separó de todos los demás. El catolicismo rígido -con sus penitencias, sus sacrificios y sus valles de lágrimas- consiguió que amargásemos a medio mundo y procurásemos quemar al otro medio; pero más que a nadie, nos amargó a nosotros. A nuestro concepto de religión con trampa infinita, como desdén de esta vida en función de la otra,unas veces fomentado por la glesia, y otras por los gobernantes, le debemos habernos pasado guerreando toda la historia: la vida como una milicia. Contra los arrianos, contra los moros, contra los judíos, contra los herejes, contra los turcos, contra los indios...Un espanto. Porque vivir es, de momento, decir si a este mundo. Tan importante es esta vida, hasta para los ultratumbistas, que sólo ella puede comprar la hipotética otra. Sin libertad aquí, no hay ni cielo ni infierno ni gloria que las valga en otra parte. Si no se cumple el primer compromiso -vivir donde estamos- dificilmente se nos ofrecerá otra oportunidad después. Y los españoles somos propensos a huir de la realidad hostil en lugar de cambiarla. Por abajo huimos con la picaresca; por arriba con la mística. La solución es no ser como somos. Porque, mas que a vivir, aspiramos a sobrevivir... y eso no es nada bueno.
"... la historia ha cambiado nombres, reyes y dinastías; pero la gente sigue siendo la misma, con una pobreza altanera, envidiosa, rencorosa y huidiza, con un temor absoluto al gozo de la carne y una permanente preocupación por el qué dirán y por lo que sucediera de tejas para arriba, siendo así que tienen los pies sobre la tierra y no disfrutan de otra posesión más segura, y más fugaz también, que su cuerpo donde han de habitar fruición y esperanza, esa virtud -la única que respeto- que tiene cortas piernas, pero lleva tras de sí a todas las demas y con la lengua fuera jadeando."

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